sábado, 19 de septiembre de 2009

El niño del jardín

A lo lejos, dentro de ese jardín, veo a un niño sentado en un banco de piedra, a la sombra de un longevo naranjo. Pareciera que éste quisiera abrazarlo pero el niño está muy lejos, demasiado...
Anda perdido, mira sin mirar, oye sin oir y siente sin sentir.
Le gustaría gritar, decir lo que su alma llora y su boca calla, pero para qué, en aquel jardín no hay nadie, excepto la hiedra venenosa de la soledad que asfixia lentamente los brotes de la felicidad.
Ay! Gran pequeño amigo, de rostro duro y alma aniñada, si pudiera hacerte ver que la hiedra sólo anida en la inseguridad de los corazones vacios, que la solución es tan fácil, que la tienes tan cerca, pero no yo puedo ayudarte, no por mi lejanía sino porque sólo depende de tí.

1 comentario:

  1. Si supieras lo cerca que siento tu palabra y el calor que me transmite, no te parecería este océano tan grande.

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