Érase una vez un linda niña que tenía un precioso don, podía cazar estrellas. Por las noches cerraba sus pequeños ojillos y mientras todos la creían dormida ella empezaba su aventura.
No es cuestión fácil esto de cazar estrellas, algunas son tan chiquininas que es muy difícil verlas y otras tan grandes que es prácticamente imposible hacerte con ellas, las hay de muchos colores y de titileos distintos, algunas cercanas a casa y otras a muchos años luz de la pequeña camita de donde ella partía, pero si alguna estrella le gustaba a la niña era sin duda las fugaces, las más bonitas y las más difíciles de conseguir ya que un leve descuido suponía la pérdida para siempre de tan preciado tesoro, nunca había conseguido hacerse con una de ellas.
Este don a la vez era el más preciado de sus secretos, nunca lo quiso compartir con nadie porque desde muy pequeña comprendió que cada día hay más gente pero menos personas, que éstas abandonan sus sueños al primer tropiezo y que la magia sólo existía para ella.
Un día, después del colegio, de regreso a casa, se quedó mirando como siempre el lindo jardín que hay al comienzo de su calle, siempre solía estar vacío, pero esa tarde un niño se sentaba en el banco de piedra a la sombra del viejo naranjo. La niña lo miró durante un buen rato, no le dijo nada porque sus ojos lo decían todo…
Aquella noche se fue más pronto de lo habitual a la cama, se armó de valor, de esperanza , creía en ella, había llegado su momento. Las horas pasaban y lo intentos se perdían en la nada, una y otra vez los esfuerzos minaban la fortaleza de nuestra valiente cazadora., entonces, un poquito antes de que el alba despuntase en el horizonte, apareció ante ella, la estrella más bonita de cuantas había visto nunca, una gran esfera azul surcaba el cielo oscuro iluminando todo a su paso, era su última oportunidad…
Al día siguiente, volvió al jardín de siempre, el niño estaba en el mismo sitio del día anterior. La niña abrió la verja del jardín y se acercó.
“Toma amigo, ella iluminará y apagará tu soledad”.
No es cuestión fácil esto de cazar estrellas, algunas son tan chiquininas que es muy difícil verlas y otras tan grandes que es prácticamente imposible hacerte con ellas, las hay de muchos colores y de titileos distintos, algunas cercanas a casa y otras a muchos años luz de la pequeña camita de donde ella partía, pero si alguna estrella le gustaba a la niña era sin duda las fugaces, las más bonitas y las más difíciles de conseguir ya que un leve descuido suponía la pérdida para siempre de tan preciado tesoro, nunca había conseguido hacerse con una de ellas.
Este don a la vez era el más preciado de sus secretos, nunca lo quiso compartir con nadie porque desde muy pequeña comprendió que cada día hay más gente pero menos personas, que éstas abandonan sus sueños al primer tropiezo y que la magia sólo existía para ella.
Un día, después del colegio, de regreso a casa, se quedó mirando como siempre el lindo jardín que hay al comienzo de su calle, siempre solía estar vacío, pero esa tarde un niño se sentaba en el banco de piedra a la sombra del viejo naranjo. La niña lo miró durante un buen rato, no le dijo nada porque sus ojos lo decían todo…
Aquella noche se fue más pronto de lo habitual a la cama, se armó de valor, de esperanza , creía en ella, había llegado su momento. Las horas pasaban y lo intentos se perdían en la nada, una y otra vez los esfuerzos minaban la fortaleza de nuestra valiente cazadora., entonces, un poquito antes de que el alba despuntase en el horizonte, apareció ante ella, la estrella más bonita de cuantas había visto nunca, una gran esfera azul surcaba el cielo oscuro iluminando todo a su paso, era su última oportunidad…
Al día siguiente, volvió al jardín de siempre, el niño estaba en el mismo sitio del día anterior. La niña abrió la verja del jardín y se acercó.
“Toma amigo, ella iluminará y apagará tu soledad”.

un banco de piedra sobre la tierra húmeda, una vida de piedra sobre una vida sin ti.
ResponderEliminarGermán.
Simplemente precioso.
ResponderEliminarSabes lo malo?
Poder ver todos los días "TU ESTRELLA", la más bonita, la que más deseas, por la que luchas con todas tus fuerzas para conseguirla. Esa estrella por la que das TODO, incluso tu cuerpo.
Estrella que se convierte en tu locura, obsesion y alegria, y que día tras día le suplicas a dios que te preste unas alas como las de sus angeles, para poder llegar a donde mas deseas, el corazón de tu estrella.
Por suerte para tu pequeña cazadora eso ha dejado de ser un sueño, pero para mí sigue siendo solo eso, un sueño que vive en mis sueños.