lunes, 7 de septiembre de 2009

EL ARBOL QUE GRITA

A mi lado ha crecido un hermoso árbol de apariencia frágil pero de sólidas raíces.
Con la que aprendí que no hacía falta ser de "las guays" para ser especial. Que tener principios e ídeas propias no era ser rara y que a veces es necesario gritar "para romper el hielo que recubre el silencio, llorando ahora y riendo luego".
Con la que comprendí que los principes azules destiñen. Que los complejos se vencen y las inseguridades se superan, pero sin duda lo más importante ha sido que la verdadera amistad, esa que se da sin esperar nada a cambio, que rie cuando ries, llora cuando lloras y regaña cuando hace falta siempre desde el más profundo cariño y respeto...EXISTE!! y se llama Cristina.

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