Amanece, hace frío pero yo estoy ardiendo.
Hoy es el día, el fin de la larga espera.
LLego a la estación, el tren silva anunciando su llegada y sin quererlo se hace complice de mis sueños.
Me acurruco en mi asiento, sólo el suave balanceo del vagón me consuela porque dentro de muy poco el que me mecerá y acunará serán tus brazos.
Oigo una lejana voz que anuncia el fin del viaje pero yo sólo oigo y entiendo el latido desbocado de mi corazón.
Las puertas se abren y mi alma se llena de luz

Qué bonito MJ...
ResponderEliminarEs como aquellas películas en blanco y negro en las que la dama, nerviosa y escondida espera impaciente encontrar esa luz de la que hablas en los ojos de otro.
Un abrazo.
MJ:
ResponderEliminarHe leido tu post y pensaba que estabas hablando del accidente del tren, he mirado la fecha y es del domingo 20.
Pero si lo lees bien parece premonitorio:
"Hoy es el día el fin de la larga espera."
"...dentro de muy poco el que me mecerá y acunará serán tus brazos."
"Oigo una lejana voz que anuncia el final del viaje..."
"Las puertas se abren y mi alma se llena de luz."
No resulta increible?
A mi Vitas me resulta mas increible y espeluznante que el abrazo de la muerte nos pueda sorprender en cualquier rincón y sin preaviso.
ResponderEliminarPues sí. Ha sido una pena...
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